Salud

¿Qué es la tanorexia?

13 junio, 2016
tomar sol

Cuántos consejos habremos escuchado sobre cómo tomar el sol con precaución y preservando la salud de nuestra piel. Como seguro que ya has empezado a disfrutar de alguna que otra sesión de bronceado, queremos dedicar este post de Mírate al Espejo a dos patologías relacionadas con el astro rey: la tanorexia y la tanofobia. Justo hoy que se celebra el Día Europeo de Prevención del Cáncer de Piel.

En ambos casos hablamos, como te puedes imaginar por los sufijos –exia y –fobia, de trastornos psicológicos vinculados a una percepción distorsionada de la propia imagen y con graves consecuencias para nuestra salud si no se detectan y tratan a tiempo. Empezamos por la tanorexia. Quien la padece desarrolla una obsesión enfermiza por tomar el sol. En cambio en el otro extremo encontramos la tanofobia,  un miedo irracional al sol y a sus posibles efectos perjudiciales. Estos dos trastornos psicológicos conllevan efectos físicos diferentes: cáncer de piel y déficit de vitamina D respectivamente. La forma de abordarlos es multidisciplinar y han de tomar parte tanto psicólogos como dermatólogos entre otros especialistas.

como tomar sol

La tanorexia es una percepción distorsionada de la propia imagen.

Tanto la tanorexia como la tanofobia se engloban dentro de la categoría de los trastornos dismórficos como la anorexia y la vigorexia. Hablamos de una percepción distorsionada de la propia imagen que hay que tratar en la mayor parte de los casos con psicoterapia, sola o combinada con fármacos. El trastorno dismórfico corporal (TDC), declarado en 1997 como trastorno mental en EEUU, afecta a cerca del 2% de la población. Es más común en personas con un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de base. La obsesión por el bronceado conduce a muchas personas a hacer caso omiso de las recomendaciones que nos hacen los especialistas a la hora de cómo tomar el sol de una forma saludable. La persona tanoréxica aprovecha cualquier ocasión para ponerse al sol o para recurrir a cabinas solares de rayos UVA. Suele ser más frecuente en mujeres, pero en los últimos años ha aumentado la incidencia de este problema entre los hombres.

Al tomar el sol el cerebro produce endorfinas, neurotransmisores opioides del sistema nervioso central que generan una sensación de placer. Los pacientes de tanorexia, motivados por esta experiencia placentera, desarrollan una obsesión por los rayos ultravioleta como puede pasar con las drogas o el tabaco. Estas personas sufren por el color de su piel, que siempre consideran demasiado pálido, sienten ansiedad ante la imposibilidad de tomar el sol y buscan un bronceado extremo. Esto conduce, entre otras cosas, a un envejecimiento precoz de la piel. Estas personas obviamente son más propensas a desarrollar melanoma y otros cánceres de piel (carcinomas vasocelulares y epidermoides). De hecho, los casos de cáncer de piel aumentan al año un 10%.

tanofobia

Las personas tanofóbicas sienten un miedo irracional por los efectos nocivos del sol.

En el extremo de la tanorexia tenemos la tanofobia. Estas personas recurren a una fotoprotección extrema y pueden llegar a presentar graves carencias de vitamina D. Este temor a exponerse al sol conduce a usar todo tipo de ayudas para rehuirlo: gorros, cremas, gafas de sol, sombrillas, etc. Estas personas suelen asumir de forma desproporcionada y excesiva todas las advertencias que se nos hacen sobre los efectos nocivos del sol. La falta de vitamina D está directamente vinculada a la osteopenia (menor densidad mineral ósea). Por lo tanto, estas personas pueden acabar por ver debilitados sus huesos. Además, ciertos tipos de cáncer como el de colon, mama y próstata están relacionados con este tipo de déficit vitamínico.

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