Salud, Vida sana

No te pases con la sal

16 mayo, 2016
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Hay personas que, por consejo médico, se han pasado a la comida sin sal. Aunque en tu caso no sea necesario, sí que es recomendable que moderes su consumo. El nombre científico de la sal es el cloruro de sodio, imprescindible para vivir ya que ayuda al funcionamiento de las células. Por lo tanto, nuestro cuerpo la necesita, pero en cantidades pequeñas.

Pasarnos de la raya puede suponer problema de salud como la hipertensión. No en vano, los especialistas nos recuerdan que la reducción de su consumo evitaría casi uno de cada cuatro casos de accidentes cerebrovasculares. La cuestión es que optar por la comida sin sal es en cierto modo complicado ya que está presente en prácticamente todos los productos que encontramos en el supermercado. Para que te hagas una idea, una simple manzana contiene un miligramo de sal y un vaso de leche 44 gramos. La sal se usa como potenciadora del sabor, para hacer que los alimentos sean más sabrosos. En algunas culturas, como la rusa, se la llama “la muerte blanca”. Obviamente, esto solo es una exageración. La necesidad del sodio en el cuerpo humano responde a una serie de razones de peso que tenemos que tener presentes. Es necesario mantener unos correctos niveles de agua dentro de las células y en los vasos sanguíneos. Para que esto sea posible y la tensión arterial sea la correcta el sodio es fundamental. Cuando hablamos de sal refinada quiere decir que se le añaden otros componentes como yodo, magnesio o potasio. Este extra es positivo en casos de carencias nutricionales y en las mujeres embarazadas.

comida sin sal

Pero, ¿cuál es la cantidad diaria recomendada? Según la Organización Mundial de la Salud, para la población adulta deberían ser unos cinco gramos al día. Dicho de otra forma, dos gramos de sodio teniendo en cuenta que la sal contiene alrededor de un 40% de este mineral. Esto no quiere decir que debamos añadirla a la comida sin más. Ten en cuenta que solemos superar esa cantidad recomendada ya que las carnes y productos procesados que consumimos la llevan como conservante. Los expertos calculan que, en Occidente, este consumo medio está en los 10-12 gramos/día. A la luz de estos datos, la OMS nos recomienda reducir la ingesta de sodio de cara a reducir la tensión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y cardiopatías coronaria entre los adultos. Estas recomendaciones complementan las directrices de la OMS acerca del consumo de potasio.

el sodio en el cuerpo humano

El Instituto de la Sal (Isal) calcula que en España se destinan al año 150.000 toneladas de sal al consumo humano. Por eso lo que debemos hacer es apostar por los alimentos sin sal añadida, es decir, los no procesados. Es la forma de no pasarnos de los cinco gramos diarios. Otra alternativa es echar sal durante la cocción, pero no en la mesa. Las personas mayores son las que más limitaciones tienen en lo relativo al consumo de sal. Lo que ocurre es que beben menos agua porque con la edad se pierde el reflejo de la sed y, como consecuencia, aumenta el aporte de la sal. Eso conduce a un desequilibrio interno entre agua y sal y a cuadros de hipertensión.

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